Descubre Múnich en 24 horas

¿Qué hacer 24 horas en Múnich?

Es una de las urbes europeas más bellas y un perfecto ejemplo de la reconstrucción de Alemania tras la II Guerra Mundial. Múnich es además un foco cultural de referencia y una ciudad que, aunque parezca mentira, se puede recorrer y disfrutar en 24 horas.

Múnich es un espejo de la esencia de Alemania. Una ciudad que renació de sus cenizas tras las II Guerra Mundial para convertirse en una de las bellas de Europa y en un arrollador foco cultural. La capital del estado de Baviera brilla por sus iglesias, plazas, mercados, museos, jardines, pero también por su ambiente. De nada sirve la piedra sin personas que la pisen y la admiren. Múnich rebosa energía como se puede comprobar en su fiesta más popular, la Oktoberfest. Con todos estos mimbres podría parecer imposible recorrer en un día una ciudad de casi 1,4 millones de personas y con tantos atractivos. En esta vida no hay casi nada imposible, y mucho menos tener el espíritu de empaparse de la capital bávara en 24 horas. Para ello, tan sólo hay que seleccionar con antelación uno de los muchos hoteles en Múnich y salir a sus calles con ganas de empaparse de ese carácter germano que imprime la ciudad.
Marienplatz, el mejor arranque del itinerario
Contar con un hotel en Múnich, a un paso del centro, siempre es una ventaja. De lo contrario no pasa absolutamente nada, puesto que la red de transporte público de la ciudad es eficiente y amplia. La plaza de María, como se traduciría al español, es el perfecto punto de partida para callejear por Múnich en un día. Es su alma, corazón y hasta sus pulmones y un lugar donde se aprecia muy bien su personalidad. Junto a Marienplatz se encuentra Viktualienmarkt, el gran mercado muniqués donde el visitante asiste a una explosión de color, olor y sabor gracias a sus flores, quesos, fruta, carne…
La visita puede proseguir por la iglesia de San Pedro, donde es aconsejable subir hasta su torre y disfrutar de una de las mejores panorámicas de Múnich. La clásica cerveceríaHofbräuhaus’ (Platzl, 9) puede ser un buen punto para matar dos pájaros de un tiro: degustar alguna de las suculentas cervezas alemanas y sentarse en uno de los locales más señeros de Múnich cuyo origen se remonta al siglo XVI.
Siempre callejeando por las concurridas vías del centro, otra parada interesante se puede hacer en Odeonsplatz, uno de los epicentros de la ciudad. Especialmente si se viaja con niños, este recorrido exprés no puede prescindir de un paseo por Englischer Garten, uno de los jardines urbanos más grande del mundo que, como curiosidad, cuenta con una ola artificial para practicar surf.
Múnich no se puede entender sin sus museos, y en este capítulo hay que destacar el Museo del Hombre y la Naturaleza, enclavado en el bellísimo Palacio Nymphenburg, el sorprendente homenaje a la ciencia que hace el Deutsches Museum y el cuidado Jardín Botánico de Múnich.

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